Educación e innovación social desarrollo económico y producción sostenible Acción climática, energía y resiliencia territorial

Modelo de gestión sobre agricultura familiar 

Descubre cómo las familias de Lomas de Carabayllo enfrentaron la crisis alimentaria cultivando en sus propios hogares.

Entidad: CIDAP
Ubicación: Lima, Distrito de Carabayllo en la zona de Lomas de Carabayllo.

Fecha(s) de implementación: 20/06/2020 - 1/04/2023

Población destinataria: 100 familias de pobreza extrema – la mayoría mujeres líderes de las ollas comunes (que incluye a personas venezolanas de pobreza urbana) y los NNA de los AH pertenecientes a las Instituciones educativas emblemáticas de la zona (Manuel Scorza, Fe y Esperanza, Juan Pablo II y San Benito)

 

Cosechando vida

Implementación de 4 biohuertos comunitarios y 60 familiares, beneficiando a más de 100 familias en situación de pobreza extrema.

21 variedades de alimentos producidos

83% de las mujeres considera que cosechar alimentos en su biohuerto siempre beneficia la alimentación familiar y el 92% afirma que cultivar siempre ayuda a enfrentar una crisis alimentaria

Brigadistas ecológicos

Niños, niñas y adolescentes se capacitaron en agricultura urbana, cambio climático, compostaje e hidroponía.

 

Agricultura urbana familiar

Entre 2020 y 2023, el CIDAP impulsó en Lomas de Carabayllo un modelo de gestión comunitaria basado en agricultura urbana, con biohuertos familiares y viveros comunitarios surgidos durante la pandemia. Brigadas ecológicas de niños, niñas y adolescentes, junto a sus familias y líderes, promovieron la producción de hortalizas, hierbas y frutas en pequeños espacios domésticos. El proceso incluyó capacitaciones, entrega de insumos y acompañamiento técnico, fortaleciendo la seguridad alimentaria, la educación ambiental y la cohesión comunitaria, y demostrando que la agricultura urbana es replicable en comunidades vulnerables.

Objetivo

Promover un modelo comunitario sostenible de agricultura familiar urbana mediante la implementación de biohuertos en casa y viveros comunitarios en Lomas de Carabayllo. La iniciativa busca fortalecer la seguridad alimentaria, la conciencia ambiental y la organización comunitaria, involucrando activamente a niños, niñas y adolescentes en prácticas agrícolas que contribuyan a enfrentar la crisis alimentaria y mejorar las condiciones de vida de las familias.

Participación y educación

La iniciativa involucró a niños, niñas y adolescentes organizados en brigadas ecológicas, junto con sus familias y lideresas de ollas comunes de Lomas de Carabayllo. En total participaron 100 familias en situación de pobreza de 15 comunidades.

El proceso contó con el acompañamiento del CIDAP y el apoyo de la Municipalidad Metropolitana de Lima, la Municipalidad de Carabayllo y organizaciones comunitarias locales.

Impacto

La experiencia permitió implementar 4 biohuertos comunitarios y 60 familiares en 15 comunidades, promoviendo la producción de hortalizas, hierbas y frutas para complementar la alimentación. También fortaleció la educación ambiental y el liderazgo juvenil, generando conciencia sobre el cuidado del medio ambiente y la alimentación saludable. La creación de brigadas ecológicas y viveros comunitarios contribuyó además a mejorar la convivencia familiar y la organización comunitaria.

Exposición de productos en viveros

En feria

Cosechando en 4 viveros

Niños y niñas cosechando

Trabajo de brigadistas

Vivero 4

Mantenimiento

Brigadista manteniendo vivero

Variedad de alimentos

hortalizas, verduras y hierbas aromáticas

Logros y resultados

La iniciativa consolidó un modelo comunitario de agricultura urbana en Lomas de Carabayllo, donde brigadas ecológicas de niños, niñas y adolescentes, junto a sus familias, impulsaron biohuertos y viveros comunitarios para fortalecer la seguridad alimentaria, la educación ambiental y la organización vecinal en un contexto de crisis

60 biohuertos familiares implementados

En 15 comunidades de Lomas de Carabayllo, se aprovecharon espacios domésticos de 2.6 m² en promedio para producir hortalizas, hierbas aromáticas entre otros.

100 familias fortalecieron su seguridad alimentaria

Se involucró a familias en situación de pobreza, principalmente mujeres líderes de ollas comunes y sus hijos. El 83% considera que esta práctica beneficia la nutrición familiar.

4 viveros comunitarios implementados

Se habilitaron viveros comunitarios con un total de 310 m² de área de cultivo, destinados a la producción colectiva de alimentos y fortalecimiento de la organización vecinal.

21 variedades de cultivos producidas

Entre biohuertos y viveros se cultivaron hortalizas, hierbas aromáticas y verduras, como lechuga, acelga, culantro, perejil, cebolla china, tomate, apio, beterraga y albahaca.

55 brigadistas ecológicos capacitados

Niños, niñas y adolescentes participaron en procesos formativos sobre agricultura urbana, cambio climático, compostaje e hidroponía.

1 red comunitaria de brigadas ecológicas creada

Se consolidó una red de brigadas ecológicas de Lomas de Carabayllo, promoviendo liderazgo juvenil y acciones comunitarias frente a la crisis alimentaria y ambiental.

Comunidades participantes (15)

San Benito · Los Jardines de la Quebrada · Ampliación Cruz del Norte 2 · Villa Club · Palomares · Villa Rica · 27 de Octubre · Villa Nazareth · Los Cipreses · Bellavista · Mirador Norteño · Valle Hermoso · Los Girasoles · El Calizal · Santa Patricia.

Sostenibilidad y futuro

El modelo combina espacios pequeños, conocimientos accesibles y organización comunitaria, condiciones que permiten replicar la experiencia en otros sectores del distrito y en comunidades urbanas con características similares.

Adaptación a espacios urbanos reducidos

Los 60 biohuertos familiares implementados en Lomas de Carabayllo ocupan en promedio solo 2.6 m² por vivienda, demostrando que es posible producir alimentos en espacios domésticos muy reducidos. Esto facilita la replicabilidad del modelo en barrios urbanos con poco espacio.

Capacidades instaladas en las familias

La continuidad no depende del acompañamiento externo porque se fortalecieron capacidades prácticas: el 100% de padres y madres sabe abonar la tierra de manera natural, y el 100% de niños, niñas y adolescentes sabe tratar plagas y enfermedades, lo que reduce el riesgo de abandono por falta de conocimientos.

Uso eficiente de recursos cotidianos

La práctica se sostiene por hábitos de bajo costo y reaprovechamiento: el 100% de hombres y mujeres reutiliza el agua de sus quehaceres para regar (al menos “a veces”), lo que disminuye costos y facilita mantener el cultivo en el tiempo.

Incentivo directo: mejora percibida en la alimentación

La sostenibilidad se refuerza porque las familias perciben beneficios concretos: el 83% de mujeres considera que cosechar alimentos en su biohuerto o vivero siempre beneficia la alimentación familiar, y el 92% afirma que cultivar alimentos siempre ayuda a enfrentar una crisis alimentaria.

Base comunitaria y continuidad colectiva

El modelo no se sostiene solo en lo familiar, también en lo comunitario: los viveros comunitarios (4 en total) suman 310m² de área de cultivo, lo que permite sostener la práctica mediante espacios compartidos de producción, aprendizaje y apoyo mutuo.

Cohesión social que sostiene la práctica

La continuidad del modelo se refuerza por sus efectos sociales: 67% de niños, niñas y adolescentes afirma que mejora las relaciones vecinales, 92% que motiva a sus familias y 100% que promueve a proteger el medio ambiente.

Únete al cambio

15 + 1 =